miércoles, mayo 21, 2008

Escenarios con putería. Fascículo 3 (parte VI)

Aaaaaaaah! Listo, seguimos con los fascículos.
Recuerdo que entramos a otro centro nocturno que también tenía bancas de madera, pero esa vez, el lugar era grande y las bancas dispuestas alrededor del escenario, al costado izquierdo, derecho y al frente, atrás había una pared de espejo. El piso del escenario era una duela limpia y nueva. Había poca gente, nosotros tres, sentados en la primera banca del costado izquierdo. Al frente, en la tercera fila, un grupo de gringos viejos, gordos y calvos.
Primero hubo un show de una pareja que interpretaban al Zorrou y la amante del héroe. No me acuerdo qué hicieron, seguramente no fue importante. Creo que bailaron y el enmascarado la desnudó, pero no cogieron frente a nosotros. Terminó el show, les aplaudimos y se fueron.
Luego salió una mujer joven, parecía sencilla, guapa, que se podría confundir con una oficinista, me refiero a que no tenía ningún distintivo que la mostrara como bailarina exótica. Bailó un rato, veía mucho al público en general, se desnudó y luego bajó del escenario a caminar cerca de nosotros. Sorpresivamente, me tomó de la mano y me subió a la pista, recuerdo que me puse rojo, no sabía qué hacer, creo que era muy notorio mi nerviosismo y ella me relajó con unas caricias en el pecho y la espalda.
Me paseó por el escenario para que el público me viera. Se acercó mucho a mi cara y me preguntó que de dónde era, de México, le dije, ooooh, respondió, me miró interesada y con coquetería. Yo estaba demasiado flaco, tenía el pelo algo largo y revuelto. Mis cuates estaban serios, parecían temer lo peor, creo que no querrían verme desnudo y cogiendo con una güera bonita, alta y buena, no sé, pero no gritaban y chiflaban. Cambió la música de las bocinas y ella me acostó en el piso. Traté de relajarme, cerré un segundo los ojos, ella notó mi inestabilidad e inexperiencia, acarició todo mi cuerpo, creo que para que me calmara, por lo menos eso parecía.
Se alejó de mí, fue a la pared del espejo y tomó un estuche, parecía de cosméticos, pero no sacó sombras ni polvo, sacó un vibrador enorme. ¡No! Por un momento pensé que jugaría con mi culito, traté de levantarme y salir corriendo, pero ella puso un pie sobre mí, en el pecho, e impidió que me levantara sonriéndome con dulzura. Le enseñó al público el aparato. Yo comenzaba a torcer los ojos cuando se quitó una tanga que se había dejado y miré su linda vagina, la acercaba a mí, poniéndose en cuclillas y levantándose. Regresaba mi confianza y le sonreí, ella me miró desafiante.

2 comentarios:

Lingüista con sangrado dijo...

¿ Y luegooooooooooooo?

Emmiux! dijo...

¡Mejora, mejora, pero...deja a uno medio todo y...!