domingo, octubre 18, 2009

Al final de mis veinte. Parte I

La razón por la que llegué a San Cristóbal de las Casas proviene de muchas partes. Pero empezaré con lo más cercano y directo. Luz, mi novia, y yo nos juntamos nuevamente (yo me fui a vivir a su casa y ella me recibió con gusto. Después de que me sacaran de mi casa por no pagar la renta) y ahí estábamos. Ella trabajaba en varias cosas, se conseguía trabajos donde escribía en medios de la red y yo no conseguía ningún trabajo, como siempre. Pero puedo decir que sí los buscaba y por alguna u otra razón no me llegaba nada. En ese momento ella me mantuvo, de plano. Y yo podía seguir pendejeando con eso de que era escritor y leer en la casa, escribir o corregir, y hasta con ir a la universidad, con veintinueve abriles y todavía yendo. Una universidad mediocre que quería ser mejor que la UNAM en poco tiempo. Pero que en realidad era la institución legal de adoctrinamiento político más grande del país: la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la UACM. Y si no estabas de acuerdo con ellos no te dejaban terminar el ciclo básico y menos la licenciatura completa. Querían ser los buenos, pero se convirtieron en los malos. Pero bueno, ahí estábamos Luz y yo en su casa. En ese momento nos llevábamos con una pareja de amigos con los que nos emborrachábamos por lo menos una vez a la semana. Ellos regresaron al df recientemente del sureste mexicano y habían trabajado como vendedores y proveedores de tiempo aire de Movistar. Parece que tuvieron un problema con el jefe y se regresaron imprevistamente al df. Ellos tenían una hija de unos seis aňos que hablaba con acento yucateco, campechano, tabasqueňo y chiapaneco. Esta pareja, antes de irse al sureste, tenía un estudio fotográfico en la doctores y lo seguían teniendo, mientras no estaban se los administraba la madre de él. Nos platicaron mucho de lo bueno que era tener ese negocio y el dinero que les dejaba y que pensaban abrir otro. Entonces a Luz se le ocurrió la gran idea, era una gran idea estando pedos en la mesa de la casa, de abrir un estudio fotográfico en sociedad con ellos, más bien con la mujer. Ella aceptó de muy buen humor y también le pareció una idea genial, increíble, usaban estas palabras mientras los vasos chocaban por encima de la mesa.

4 comentarios:

LUZ ENCO dijo...

¡uf!

Ricardo Arce dijo...

debiese

Prado dijo...

Sos un rockstar.

Emmiux! dijo...

Faltán conexiones o no logro conectarme con el ritmo de tu escritura...Eso sí sincero. ¿Que tal están los puteros de Praga?
Si terminas este relato confesando que tu salida del país fue en realidad una huida...(Amenaza parte I)jaja.