El viernes festejé mi cumpleaños número treinta y dos. Todo empezó muy bien. En el restaurante ligué con una chava, me dijo que nos diéramos nuestros teléfonos, a mí se me había olvidado mi teléfono, así que le pedí a Fernando, un buen cuate y compañero de chamba, que me prestara su iphone para que pusiera el teléfono de la chava entre sus contactos. Desbloqueó el teléfono deslizando el dedo por la pantalla y luego puso la pantalla en el añadidor de contactos. Yo vi bien cómo le hizo y le dije que pusiera la pantalla normal para que yo lo hiciera frente a la chava como si fuera algo tan natural y de todos los días. Añadí su teléfono y luego ella me dijo que le diera el mío, no me sabía mi número de memoria, ah, claro, está entre los contactos del iphone de mi cuate, pus sí, pensé, y ya, se lo dí. Hasta la invité al bar donde quedé con todos a través del feis para celebrar. Dijo que quizá iría. Estaba contento, de buen humor, todo bien. Dieron las seis y Fernando y yo nos tomamos una margarita doble, antes de irnos cada quién a su casa e ir a cambiarnos, todavía alcancé a tomarme una Corona. Luego en mi casa me preparé un Bacardí black con coca en lo que me preparaba para la chesta. Me rasuré los huevitos, me corté las uñas, me eché talco en las pompis, todo chingón para cualquier eventualidad que dispusiera la noche, auguradora de buenos momentos. Me preparé otro Bacardí black con coca y luego ya salí, directo a la casa de Fernando con el que había quedado a las nueve y media para llegar al bar a las diez, donde quedé con todos a partir de esa hora. Estaba muy emocionado, incluso pensé mucho en que iría la chava que conocí en el restaurante. Llegamos al bar, saludé al güey de la entrada, el que cobra y te sella, me dejó pasar sin pagar porque una vez me había dicho que su papá era mexicano y que había embarazado a su mamá, checa, y que se había ido y que no lo conocía, así que lo felicité por ser paisa y le presenté a toda la banda que estaba también en ese momento, fue emotivo, por eso me deja pasar sin pagar. Y ya, llegué y luego luego me fui a meter una línea al baño, pero creo que no era coca o sí era, pero rara, porque me desenchufó por completo de la realidad, fue lo último que recuerdo, ya no supe qué hice ni qué dije ni nada durante dos o tres horas, creo, la siguiente escena que recuerdo era que estaba con los zapatos vomitados, la chamarra igual, escondido en un rincón cerca de la entrada del metro esperando a que abrieran las puertas para irme a mi casa. Qué lata. Ahora camino por las calles temeroso esperando algún insulto o madrazo escuchando un, a ver pendejo, ahora a ver qué tan chingoncito te pones. Praga puede ser una ciudad muy chica. O también en el restaurante saludo a todos los que entran con un buenos días tembloroso por miedo a que sea alguna víctima de mi desenchufez. Lo que me tiene todavía más nervioso es que no le haya cagado la madre mal pedo a algún conocido a cuate. Lo único que me reconforta es que la neta esa línea me desenchufó cabrón y yo no tuve nada que ver con ello, si hubiera sido una buena coca, hasta me hubiera ayudado a bajarme la pedita con la que estaba empezando la noche. Ahora sólo espero que no haya ido la chava con la que había ligado en el restaurante porque no habría estado para nada presentable.
Ahora ya le juré a la virgencita que la próxima peda que me ponga será en Barcelona. Estoy ahorrando para irme allá por ahí de septiembre y quiero irme quedando bien chido con todos mis cuates que hice en Praga, a los que quiero un chingo, y que serán mis cuates para siempre, a huevo. Sobre todo, y por orden de importancia, Pato, Elioth, Geo, Fernando, David, Rebeca, Mónica, Jon, Pinwi, Ricardo y un chingo más. No es lo mismo hacer cuates en México que fuera de México, el efecto que da el estar entre extraños en una cultura extraña en un país extraño es un imán muy fuerte para la amistad. Está interesante, les recomiendo a todos salir de México o de su país de origen, mínimo un añito, vale la pena. Después de Barcelona no sé que seguirá, quizá Nueva York, por qué no, o Tel Aviv, por qué no. Pero eso sí, antes de los treinta y cinco estaré de regreso en México, si es que no me muero antes o no me matan en uno de mis desenchufes cerebrales :).



1 comentarios:
Se te va a extrañar mucho mi querido Ruy!
Asi que a disfrutarte.....
Yo mera!!! :)
ps. tambien eres de mis cuates mas cuates!
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